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El agradecimiento es la memoria del corazón

  07-02-2018

¿Con qué frecuencia dices gracias a las personas que te rodean? Pero gracias de corazón fuerte y convincente ¿Crees que no hay nada que agradecer?

¿A ti mismo, cuántas veces te das las gracias? ¿Cómo te sientes cuándo te agradecen algo?

¿Alguna vez un desconocido te ha dado las gracias por ceder un paso o por hacerle hueco en una barra? ¿Cómo te sentiste? Recuerda ese sentimiento, porque eres un ser  que conoce la emoción de saberse reconocido, de tener ganas de agradecer algo y darle corte expresar una emoción tan noble. ¿Pensarán que soy un blandito?

De verdad, es el momento de ser conscientes de qué hay detrás del concepto de decir GRACIAS con emoción.

Está el sentir que alguien se preocupa por nosotros, se ocupa de producirnos bienestar, aunque sea un ratito o muchos, sea su obligación o no, o el que nos facilita una enseñanza bien por el ejemplo o por la contradicción. También dentro de las GRACIAS, se encuentra la admiración por compartir algo genial que otro sabía hacer mejor (sí, sí, hay gente que sabe hacer las  cosas mejor que nosotros y nosotros mejor que otros) y a veces esas gracias equivalen a “tú sí que sabes”.

Sí, también deberíamos escarbar en las faenas que sentimos que nos han hecho y en cómo aprendemos lecciones de ello, de las zancadillas, rencores y malos rollos y vale… Ya sé que darle las gracias a quien nos hizo sentir humillados o infelices puede sonar a recochineo, pero  es buen momento para empezar a practicar el arte del agradecimiento aunque pueda ser un poco difícil. Guárdalo en tu alma y en tu memoria, al menos te dará Paz ver a quien nos hizo daño como alguien que nos enseñó; en nada de tiempo uno se verá en otra onda y el “fantasma del enemigo” se difuminará al instante y dejaremos de sentir rabia o dolor.

También está detrás del agradecimiento, el “uff! te has dado cuenta que de que yo estaba fatal”,jó qué detalle, me has entendido” y hasta quizás “te ha pasado, verdad, tú también, no?”.

El agradecimiento tiene mucho de complicidad, de compañerismo en cualquier ámbito de la vida, de viajar por las dificultades laborales, personales y hasta circunstanciales, de compartir zurrón por un tramo del camino; posiblemente tengamos muchas GRACIAS para gente que ya no está o que nunca volveremos a ver, por cualquier motivo. En estos casos, si no están al alcance de nuestra expresividad, agradezcamos ese apoyo, dándoselo a otras personas en semejante situación, sí, como en la cadena de favores de la vida.

Y puesto que no recordamos los detalles sino las emociones, hagamos un inventario de 10 personas a las que agradecer algo y que nunca les hayamos transmitido nuestro sincero agradecimiento, pero de verdad, a los que nunca les hayamos dicho lo bueno que hicieron o cómo nos alegraron el día o el alma. Sí, hay muchos más de 10,  trae a tu memoria a los que podamos darles las gracias; desde el que nos sirve un café riquísimo y nunca se lo hemos dicho ni reconocido, a ese amigo, compañero, persona que ha confiado en nosotros, o cualquier otra cuestión que nos haya dado confort y decídselo, sin corte, con el valor de sabernos humanos y con memoria.

Gracias a vosotros por leer un post tan largo y por haberme dado la oportunidad de compartir lo que creo por mi propia experiencia vital.

Inmaculada Rodríguez Cuervo. Directora de Emociaccion